De Godzilla al Apocalipsis: Hiroshima y Nagasaki como origen de la distopía en la cultura popular japonesa | Cultura

By | August 7, 2022

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki del 6 y 9 de agosto de 1945 inspiraron monstruos devastadores como Godzilla y anticiparon el mundo distópico de ruinas y desolación donde se instalaron durante décadas obras esenciales de la cultura popular japonesa. Su piel áspera se asemejaba a las quemaduras de los irradiados por las bombas y su rugido evocaba el gemido de agonía de un animal malherido. Cuando debutó en los cines japoneses en 1954, se llamaba Gojira fusionando las palabras japonesas para gorila (gorra) y ballena (kujira). Dirigida por Ishiro Honda en 51 días, un tiempo récord para una película de efectos especiales, presentaba a un actor vestido con un traje de látex destruyendo miniaturas de Tokio e irradiando a sus aterrorizados habitantes con su aliento radiactivo.

Gojira fue anunciado como un producto de la serie B de venta difícil para el público occidental para su distribución en todo Japón. En Estados Unidos, el productor Edmund Goldman compra los derechos a la productora japonesa Toho y reestructura la historia en torno a un protagonista estadounidense, el actor Raymond Burr, en el papel de un periodista de agencia. Con la ayuda de extras filmados desde atrás, Burr dialoga con los personajes de la película original y se integra en escenas clave como un observador puntual.

La versión americana, titulada Godzilla, Rey de los Monstruos, eliminó el mensaje pacifista y borró los comentarios políticos y las referencias al peligro de las armas atómicas. Quizá sin querer, Goldman hizo justicia al plagio cometido por la productora japonesa de gojira, quien, para anticipar el previsible éxito en Japón de la película estadounidense monstruo de la antigüedad (1953), había copiado su premisa.

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Para describir lo que él considera un acto de canibalismo cultural, el investigador Hiroshi Morishita usa onomatopeyas japonesas para engullir, pakú (el mismo que dio título al mítico videojuego Pac-Man). “Los productores de Gojira se tragaron la idea de la explosión nuclear desatando la furia destructiva de una bestia prehistórica”, dice Morishita, profesora de cultura popular en la Universidad Soka de Tokio. Explique que el desencadenante de Gojira apareció unos meses antes de que comenzara la filmación, cuando la tripulación del barco pesquero japonés Daigo Fukuryu Maru fue irradiada durante una prueba nuclear estadounidense en un atolón del Pacífico.

American Godzilla ayudó a crear una de las franquicias de monstruos de mayor duración en la historia del cine mundial, con más de treinta secuelas, la mayoría filmadas por Toho en Japón. El profesor Morishita agrega que para mejorar la imagen de la energía nuclear, Estados Unidos lanzó el programa casi al mismo tiempo. Átomos para la Paz (Átomos para la Paz).

referencia a la cultura japonesa

Japón, el único país víctima de las armas atómicas, se convirtió en promotor de la industria nuclear y para 1957 había contratado 20 reactores nucleares con Estados Unidos, a pesar de ser un archipiélago volcánico sujeto a frecuentes terremotos. “En este contexto, la tragedia nuclear se ha convertido en un rasgo de la cultura japonesa”, explica el académico. La destrucción masiva como premisa y las ruinas como escenario se volvieron recurrentes en el manga y la animación, y Tokio se convirtió en lo que un crítico llamó “la capital de ficción más destruida desde la Segunda Guerra Mundial”.

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A medida que Japón consolidó su reputación como cuna de la excelencia tecnológica, nació una industria del manga y la animación cuyas exportaciones incluían series como Mazinger Z (1972), protagonizada por gigantescos robots que eran avatares de la devastación. El aniquilamiento provocado por un acontecimiento apocalíptico es la razón de ser de Nausicaä del Valle de los Vientos (1984), animado firmado por Hayao Miyazaki cuyo éxito comercial propició el nacimiento de Studio Ghibli, la compañía japonesa más famosa del sector.

La abreviatura japonesa para animación, animado (con acento esdrújulo), se internacionaliza con akira (1988), obra de Katsuhiro Otomo que, para muchos puristas, ha partido en dos la historia del cine cómico. Su personaje central tiene poderes de psicoquinesis y los usa para destruir el centro de Tokio con una explosión que, en lugar del hongo característico de Hiroshima y Nagasaki, produce una cúpula perfecta.

Otro cataclismo global, llamado Segundo Impacto, genera un mundo post-apocalíptico atacado por poderosas criaturas parecidas a autómatas como Mazinger Z, en otra serie popular titulada en Neon Genesis Evangelion y creado en 1995 por Hideaki Anno.

Momento de la explosión de Neo-Tokyo en la película 'Akira' (1988).
Momento de la explosión de Neo-Tokyo en la película ‘Akira’ (1988).

la barrera geológica

Al trauma de los bombardeos atómicos se suma el estado geológico de un archipiélago volcánico sujeto a constantes terremotos como fuente continua de imágenes e historias de devastación. El poder destructivo de la energía atómica volvió a irrumpir en la realidad japonesa en marzo de 2011, cuando la triple tragedia de un terremoto, un tsunami y un accidente nuclear dejó inhabitables amplias zonas de la provincia de Fukushima.

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El terremoto y el tsunami se cobraron miles de vidas y la productora Toho esperó cinco años para lanzar una nueva secuela de Godzilla (espinilla godzilla, 2016) en el que el Rey de los Monstruos es ahora una criatura que se alimenta de desechos nucleares vertidos en la bahía de Tokio. Toho convocó a Hideaki Anno, director de evangelizaciónpara hacer la película, que termina con el monstruo congelado y la advertencia de que en cualquier momento puede volver a atacar.

A animado reciente, Burbuja (2022), dirigida por Tetsuro Araki, parece indicar que, incapaces de resistir el enorme atractivo de los decorados decadentes, los creadores japoneses empiezan a imbuirlos de narrativas optimistas. Burbuja es una historia de amor ambientada en lo que queda de un Tokio seco y contaminado donde una banda de huérfanos rebeldes compiten en espectaculares carreras de resistencia. parkour. En todas sus entrevistas sobre la película, Araki explica su intención de afrontar el desencanto del mundo futuro con su imaginación: “Intento rehacer la distopía en utopía.

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