Estrenos online: Reseña de “13 Vidas” de Ron Howard (Amazon Prime Video)

By | August 6, 2022

La industria de la explotación dramática a gran escala de hechos reales es tan antigua como la historia del cine. A lo largo de las décadas, se han llevado a la pantalla innumerables historias que recogen o reflejan casos vívidos de la vida real. Y Hollywood ha dejado una fuerte huella en cómo se cuentan estas historias. No me refiero aquí a cualquier película “basada en un caso real”, sino a aquellas que extraen de la historia hechos importantes, célebres o especialmente dramáticos. Y este es el caso de 13 VIDASLa película de Ron Howard se centró en los intentos de rescate de un grupo de niños, integrantes de un equipo de fútbol infantil en un pueblo tailandés, que quedaron atrapados dentro de una enorme cueva que se había inundado debido a las fuertes lluvias en la entrada y de la que luego no pudieron salir. salida. salir por su cuenta.

Es una historia que captó la atención de los medios en 2018 y luego fue contada en el aclamado documental. EL RESCATE (mira la reseña aquí, cuidado con los spoilers), en una película tailandesa titulada LA BODEGA y al parecer volverá a aparecer en formato serie a través de Netflix. 13 VIDAS es la apuesta dramática más clásica, realizada por un experto en variaciones del cine de catástrofes (películas como FLARE, APOLO 13 y hasta EN EL CORAZON DEL MAR bien podría considerarse en este esquema) y con un reparto internacional que recuerda todas las convenciones posibles de una de estas adaptaciones: Colin Farrell, Viggo Mortensen y Joel Edgerton, entre otros. Pero, a pesar de lo señalado, la película de Howard no es exactamente lo que uno supone que verá.

13 VIDAS existe entre dos mundos estéticos y formales casi contradictorios. Formalmente (los primeros planos, la música, el elenco) se presenta como una clásica versión dramática y emotiva de este tipo de rescate, pero pronto queda claro que su búsqueda es diferente, casi opuesta. Lo que Howard busca es tratar de escapar del tipo de historia del “salvador del hombre blanco” con el convencional Latidos conmovedor que supone presentar su película como una historia de trabajo colectivo en equipo, en el que rescatistas y buzos ingleses y australianos son solo una parte de un enorme grupo de más de cinco mil personas de 17 países que se unieron en esta compleja tarea, muchas de ellas local.

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Por eso –y porque el propio rescate requiere mucho tiempo narrativo– deja fuera casi cualquier tipo de “psicologismo” propio de estas películas. Los tres protagonistas “blancos” están delimitados por unas características mínimas (a uno no le gustan los niños, otro vive esperando a los suyos, otro se preocupa por la salud de su padre) y aunque están en el centro de la propia tarea, desaparecen en cuanto el la jornada laboral ha terminado. está hecho para dar cabida a otros personajes y problemas a resolver. Lo que algunos llamarían “docudrama” no funciona nada bien al final, ya que si entiendes la lógica “políticamente correcta” del guión y la puesta en escena, si quieres ver los hechos concretos y no mucho más para que ahí está el tesoro documental de 2021. En este sentido, 13 VIDAS Queda a medio camino entre dos mundos, ya que bien podría haber optado por desarrollar más a los personajes evitando los clichés del cine “tercermundista” de Hollywood en el que solo un occidental blanco es capaz de resolverlo todo.

En cualquier caso, la historia es lo suficientemente potente como para que, a lo largo de sus 150 minutos, vaya conquistando al espectador, que comienza cuando comienza la propia operación, ya que Howard nos introduce en la cueva con buzos, rescatistas y colaboradores. Y si bien los que sabemos todo lo que está por suceder (y cómo termina) también estamos involucrados en las complicadas decisiones que deben tomar los protagonistas en cada etapa, lo más recomendable es sentir la intensidad y el peso de una experiencia que no es del todo apta para claustrofóbicos o personas con miedo al agua, llega allí por completo desconocimiento de lo sucedido.

La propuesta es clara. Un grupo de doce niños y su entrenador caminan por esta famosa cueva que se extiende a lo largo de kilómetros bajo las montañas en medio de la campiña tailandesa. En el interior se desata una intensa tormenta que inunda tanto la cueva que les impide salir. La noticia se difundió rápidamente y días después, los SEALS de la Armada tailandesa, periodistas y locutores de todo el mundo, políticos de turno y los futuros padres de los niños ya están en el lugar, junto con dos expertos buzos de rescate británicos llamados para la ocasión. Uno de ellos es Rick Stanton (un Mortensen calvo), un profesional recluido y algo hosco que quiere hacer bien los deberes pero que trata de no implicarse emocionalmente. Y el otro es James Volanthen (Farrell), un hombre de familia que parece vivirlo todo un poco más intensamente.

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A esto seguirán las negociaciones con las fuerzas armadas y los políticos locales, el reparto de tareas y la entrada con pesados ​​equipos de buceo en esta caverna inundada que parece imposible cruzar sin morir en el intento. Pero los expertos sí, y durante el primer tercio de la película (SPOILERS SI NO QUIERES SABER) consiguen dar con los chicos, que han sobrevivido a más de dos kilómetros de la salida y a más de seis horas de buceo (con algunas salidas para respirar, claro) al aire libre. La pregunta que surge por tanto es la siguiente. Si alcanzarlos era un trabajo muy difícil y arriesgado incluso para los expertos, ¿cómo diablos iban a sacar a los chicos de allí? (FIN DEL ÁREA DE SPOILER).

Aunque las idas y venidas por este enjambre de fosos, estalactitas, curvas peligrosas y otras trampas mortales que hay en esta cueva ya han sido mostradas en el documental, Howard (con la ayuda de Sayombhu Mukdeeprom, el director de fotografía tailandés cuyo trabajo podemos ver también desde hoy MEMORIAde Apichatpong Weerasethakul) consigue construir un interesante estudio del esfuerzo de un trabajo común, realizado por profesionales responsables en un formato que a los críticos de cine nos gusta definir como hawksiano, porque gran parte de la carrera del cineasta clásico Howard Hawks se ha dedicado a celebrar, sin sentimentalizar demasiado, ese tipo de trabajo en equipo experto. Los peligros de cada exploración, el riesgo de cada decisión (uno de ellos, clave, es directamente un experimento) y la propia evolución del acontecimiento dan peso -y sobre todo credibilidad- a este drama.

Es cierto que algunos espectadores se han acostumbrado a ciertos excesos sentimentales de la “vieja guardia” de Hollywood y esto no siempre es algo molesto, sobre todo cuando se sabe cómo hacerlo bien. Y Howard (cineasta de spielbergiana, el maestro en estos asuntos) es generalmente bueno para transmitir emociones con elementos cinematográficos puros. Aquí, su comprensible necesidad de escapar de la narrativa del héroe clásico parece chocar con la posibilidad de que la película sea, además de intensa, genuinamente conmovedora. En cualquier caso -y dada la sequedad de los personajes y la estructura minuto a minuto del guión del premiado William Nicholson (GLADIADOR)–, Howard y sus actores consiguen generar emociones con un mínimo de gestos: una lágrima derramada, la posibilidad de tomar un poco de aire fresco tras una situación de riesgo o un suspiro lanzado en el momento adecuado permiten comprender todo lo que está en juego en este tremendo y aterrador trabajo de rescate.

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El otro modo de narración que podrían haber elegido Howard y Nicholson era dramatizar la vida de los padres y/o niños tailandeses, pero aun así habría terminado creando una película con algunos de los mismos clichés que la producción quería evitar, incluso eliminando desde el centro los personajes blancos que, al fin y al cabo, estaban en el centro de la operación. Y también perdieron la posibilidad de recrear la experiencia inmersiva de los propios intentos de rescate, que formalmente (además de la imagen, aquí el sonido es clave) es casi el motor dramático de la serie. A su manera, 13 VIDAS -curiosamente estrenada sin demasiados alardes por Amazon Prime y sin pasar por los cines- quería hacer un poco de todo. Y los resultados revelan exactamente eso: una película a medio camino entre dos mundos, dos estéticas y dos modelos narrativos. Es el talento de Howard el que le permite imponerse a pesar de todas estas limitaciones que se ha impuesto a sí misma.